sábado, 9 de abril de 2016

Pagar desde el móvil: ¿comodidad o temeridad?

Más que claro está ya, a estas alturas, el tremendo desarrollo que están alcanzando los smartphones y la enorme variedad de tareas que podemos realizar con un aparato que cabe en la palma de una mano. Donde antes únicamente estaban llamadas, mensajes, alguna que otra foto o vídeo con una calidad ínfima "y poco más", hoy encontramos móviles que sirven prácticamente para todo (GPS, reproductor de música o, especialmente, navegador de internet) menos para llamar. 

Y precisamente de uno de esos usos trata mi entrada de hoy. Aplicaciones como BBVA Wallet, que está adquiriendo una importante popularidad gracias a la publicidad, permiten a los usuarios de dicho banco, entre otras, gestionar sus tarjetas y pagos a través de sus dispositivos móviles, posibilidad de la que también disponen operadores telefónicos como Orange o Vodafone. De esta manera, se elimina la necesidad de llevar encima la tarjeta de crédito y se traslada esa competencia (una más) al móvil, con lo que las ventajas están claras: realizar pagos será mucho más fácil, cómodo y posible desde cualquier lugar.

Pero en esta era que nos ha tocado vivir tendemos con frecuencia a maximizar las ventajas y, consecuentemente, ignorar los inconvenientes que puede tener la tecnología. Y mi preocupación en este aspecto concreto viene en materia de seguridad y dependencia. ¿De verdad nos conviene tener tanta dependencia de nuestros móviles? ¿Exponernos a perder tanta cantidad de información de vital importancia en caso de avería, extravío o, incluso peor, robo de nuestro smartphone? Es cierto que esta tecnología, para estos casos, está protegida con medidas de seguridad, como la necesidad de un código PIN para realizar determinadas compras. Y que, incluso, permite bloquear nuestras tarjetas físicas en caso de pérdida de las mismas. Pero, aun así, el grado de exposición aumenta considerablemente y es necesario poner esto en una balanza con la comodidad que este avance supone.

En definitiva, esa facilidad para manejar nuestra cuenta bancaria que nos aporta esta tecnología está estrechamente unida a la facilidad para perder el control de la misma. ¿Y vosotros, de qué lado estáis? ¿Comodidad o seguridad?


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